Cuando alguien de nuestro entorno empieza a hacerse daño a sí mismo de forma intencionada, es habitual sentir confusión, miedo o no saber muy bien cómo actuar. La autolesión es más común de lo que parece, actualmente se entiende como una forma de afrontar el malestar emocional que necesita atención y ayuda profesional.
Autolesión: qué es
La autolesión consiste en hacerse daño físico de forma deliberada, sin intención de acabar con la propia vida. Suele manifestarse a través de cortes, quemaduras o golpes, y su función no es morir, sino aliviar durante unos instantes una tensión emocional que la persona no sabe gestionar de otra manera.
No hay una causa única. Suele relacionarse con dificultades para expresar emociones como la rabia, la culpa o el vacío, y aparece a menudo junto a la ansiedad, la depresión o experiencias de acoso o inestabilidad familiar.
Es especialmente frecuente entre adolescentes y adultos jóvenes, ya que hablamos de una etapa de cambios emocionales rápidos y una mayor presión social. En algunos casos son episodios puntuales; en otros, se convierte en una conducta repetida que se intensifica si no se aborda a tiempo.
Síntomas de la autolesión
No siempre es fácil detectar que alguien se autolesiona, ya que suele ocultarlo por vergüenza o miedo al juicio ajeno. Sin embargo, hay una serie de señales que nos pueden ayudar:
- Cicatrices o heridas recientes, a menudo repetidas o con un patrón similar
- Uso constante de manga larga o pantalón largo, incluso con calor, para tapar la piel
- Explicaciones poco convincentes sobre golpes o cortes «accidentales»
- Objetos punzantes o cortantes guardados de forma poco habitual
- Cambios de humor bruscos, irritabilidad o aislamiento social
- Comentarios sobre sentirse inútil, vacío o sin esperanza
- Dificultad para relacionarse con los demás o para hablar de lo que le pasa
¿Qué hacer y qué no hacer si alguien de tu entorno se autolesiona?
Descubrir que alguien cercano se autolesiona genera mucha inquietud, y el instinto suele llevar a reaccionar desde el miedo. La forma en la que se acompaña a la persona influye enormemente en su recuperación.
Infórmate antes de actuar
Antes de actuar, dedica tiempo a entender en qué consiste realmente esta conducta y qué función cumple para la persona que la practica. Cuanto mejor comprendas que no se trata de una provocación, ni de un capricho, más fácil te resultará reaccionar desde la calma en lugar de desde el miedo o el reproche.
Habla del tema sin forzar la conversación
Evitar el tema por completo transmite rechazo, pero insistir tampoco funciona. Lo más útil es dejar claro que estás disponible para escuchar cuando la persona lo necesite, y respeta su ritmo si prefiere no hablar todavía.
Frases como «sé que a veces te haces daño y me gustaría entenderlo, cuando quieras contarme estoy aquí» abren la puerta sin invadir su espacio.
Pon límites sin recurrir a ultimátums
Puedes decir «no puedo acompañarte mientras te haces daño, porque me duele verlo» sin que eso signifique condicionar tu cariño. Amenazar con retirar o esconder objetos con los que se lesiona, no reduce la conducta: solo consigue que se oculte mejor.
Lo que ayuda de verdad es mantener una actitud estable, sin que el cuidado dependa de si se ha lesionado o no.
Reconoce su dolor sin juzgarlo
Aceptar que a alguien le duele algo no hace que ese dolor desaparezca, pero ayuda a que se sienta comprendido. Evita frases que lo minimicen o que lo traten como un capricho.
Cuida también tu propio equilibrio
Acompañar a alguien que se autolesiona es agotador si se hace sin límites. Es importante descansar cuando lo necesites, mantener tus propias rutinas y no sentir que debes estar disponible las 24 horas. Esto no debilita el vínculo con la otra persona; a la larga, permite sostener el apoyo de forma más sana.
Acudid a un psicólogo
La autolesión necesita tratamiento profesional, no solo un apoyo cercano. Animar a la persona a pedir ayuda suele costar, pero contar con un profesional es clave para gestionar el malestar de fondo.
Este acompañamiento no debería recaer solo en quien se autolesiona. Los padres, la pareja o cualquier persona cercana también se benefician de hablar con un psicólogo, porque gestionar el miedo, la culpa o la impotencia que genera esta situación también requiere apoyo.
En Centro Psicología y Mente somos psicólogos en Málaga especializados en el acompañamiento tanto de quien se autolesiona como de su entorno, y trabajamos para que cada familia encuentre las herramientas necesarias para afrontar el proceso con seguridad y sin sentirse sola en el camino. Contacta con nosotros y pide cita para una sesión.