Recuperarse de un trastorno alimentario no siempre es un camino recto. Muchas personas, después de mejorar, pueden volver a tener hábitos o pensamientos que ya habían dejado atrás. Saber qué es una recaída y qué hacer cuando aparece puede ayudar a no perder lo que se ha avanzado.
Recaída en un trastorno alimenticio
Una recaída es cuando los comportamientos o pensamientos relacionados con un trastorno alimentario vuelven después de un tiempo de mejora. No significa que todo lo trabajado se haya perdido; a veces forma parte del proceso de recuperación. La recuperación suele tener altibajos, y reconocer una recaída a tiempo es clave para seguir avanzando.
Aunque parezca preocupante, entender la recaída como una señal de que algo necesita atención ayuda a manejarla mejor y a retomar los hábitos saludables que ya se habían conseguido.
Los factores que pueden incidir en una recaída son:
- Estrés o cambios importantes en la vida. Mudanzas, cambios de trabajo o estudios, problemas de pareja o familiares, enfermedad o pérdidas pueden aumentar la ansiedad y favorecer la recaída.
- Dejar el tratamiento o las rutinas saludables. Abandonar la terapia, la alimentación equilibrada o los hábitos de autocuidado puede hacer que vuelvan antiguos patrones.
- Expectativas poco realistas. Pensar que “ya está todo solucionado” o frustrarse ante pequeños retrocesos puede hacer que se descuiden las herramientas que ayudan a mantener la recuperación.
- Emociones difíciles no gestionadas. La ansiedad, el miedo, la baja autoestima o la presión social pueden activar conductas del trastorno.
- Aislamiento social. Alejarse de familiares, amigos o grupos de apoyo puede aumentar el riesgo de que la recaída pase desapercibida hasta que se vuelve más seria.
¿Qué hacer ante una recaída de un trastorno alimenticio?
Lo primero es reconocer la recaída. No es un fracaso; es una señal de que se necesita apoyo y algunos ajustes para seguir mejorando.
Hablar con alguien de confianza
Contar lo que estás sintiendo a familiares, amigos o profesionales puede ayudarte a no sentirte solo y a detectar problemas a tiempo. Tener alguien que escuche sin juzgar hace más fácil identificar lo que está pasando.
Buscar ayuda profesional
Al retomar la terapia psicológica, nutricional o psiquiátrica, se revisa el plan de recuperación y se reciben herramientas para manejar los pensamientos o conductas que han vuelto. Los profesionales saben cómo guiarte y ajustar el tratamiento según tus necesidades.
Identificar los detonantes
Pensar qué ha provocado la recaída y buscar maneras de afrontarlo de forma saludable es esencial. Reconocer los factores que disparan los hábitos antiguos ayuda a prevenir que se consoliden.
Mantener hábitos positivos
Seguir con la alimentación equilibrada, el descanso, la actividad física moderada y las rutinas que ayudan a sentirse bien hará que no te desvincules de lo aprendido. Aunque parezcan pequeños detalles, estos hábitos funcionan como un gran soporte para la recuperación.
Tener perspectiva realista
Debes entender que la recuperación no siempre es lineal y que los altibajos son normales. Lo importante es seguir avanzando con apoyo y paciencia. Cada paso cuenta, incluso si a veces hay retrocesos.
Te ayudamos con las recaídas en trastornos alimentarios
En Psicología y Mente, nuestro Centro de Psicología, Nutrición y Psiquiatría en Málaga, sabemos lo difícil que puede ser enfrentar una recaída. Por ello, contamos con un equipo de psicólogos, nutricionistas y psiquiatras que te acompañan y ofrecen apoyo profesional para retomar el camino hacia la recuperación.
Si notas que vuelven los hábitos antiguos o te preocupa una posible recaída, en nuestro centro podemos ayudarte a identificar los problemas, trabajar estrategias para manejarlos y recuperar la confianza en ti mismo.
Estamos aquí para escucharte y acompañarte en cada paso del proceso. Contacta con nosotros.