Dirigida en 2010 por Darren Aronofsky. Está protagonizada por Natalie Portman, Vincent Cassel, Mila Kunis, Barbara Hershey y Winona Ryder.
El papel que la protagonista interpreta nos lleva al límite de la realidad y la ficción, siendo esta una gran interpretación que le valió el Oscar a la mejora actriz.
El director de la compañía hace una versión del Lago de los Cisnes, donde la primera bailarina realice tanto el cisne blanco como el cisne negro. Nina desea conseguir el papel, es una bailarina muy disciplinada, metódica y exigente, pero el personaje del cisne negro requiere un lado más alocado, salvaje, visceral y llevado por emociones.
Nina está bajo el amparo de su madre y su círculo social es nulo, no tiene amigos, simplemente se relaciona con sus compañeros del ballet, en su vida lo único que importa es el baile.
Si observamos la presentación de su vida en casa en su habitación, nos encontramos con un espacio muy infantil, en tonos pálidos y decorado con infinidad de peluches, parece la habitación de una niña, de alguien que todavía no ha crecido. Esta habitación es un reflejo del mundo de Nina, una joven muy dependiente, controlada por su madre que todavía no ha alcanzado la madurez. Su madre es quien le ha inculcado la pasión por el ballet y, posiblemente, también haya proyectado todas sus frustraciones en ella. De este modo, Nina también le hace ver a su madre que ella nunca llegó a nada, que jamás llegó tan lejos, algo que se convierte en motivo de conflicto entre ambas.
Nina nunca ha desobedecido a su madre, siempre ha vivido extremadamente controlada, nunca ha tenido la capacidad de decidir por sí misma. Es por ello, que Nina ha desarrollado una compleja personalidad; paga sus frustraciones y su impotencia consigo misma: Obsesionada por la autolesión, por la sublimación física de sus cicatrices y se provoca el vómito. Su madre conoce bien estos problemas, le controla los arañazos de la espalda, le corta las uñas para que no se haga daño y vigila si pasa demasiado tiempo en el baño.
Los espejos jugarán un papel importante en la película, presentándonos las distorsiones que aprecia Nina, las confusiones y los momentos más críticos de la película; pensemos que los espejos han sido vistos como una potente carga simbólica, nos reconocemos en el espejo, en el otro. Ambos cisnes viven en Nina y serán incapaces de lograr un equilibrio, una armonía.
Dentro del contexto del ballet empezamos a ver las rivalidades para conseguir papeles y no ser reemplazadas, para estar en lo más alto, obtener mejores papeles, incluso donde hombres poderosos como el director de la compañía puede abusar y presionar a las bailarinas, todo ello hace que su auto exigencia por la perfección y el éxito vaya resquebrajando su frágil personalidad.
En un momento de su vida su compañera y rival le ofrece salir de noche juntas y por rebelarse a su madre opresora accede. En su salida nocturna con Lily, vemos que Nina tiene un total desconocimiento del mundo nocturno y de las drogas. Al no haberse expuesto nunca a estas situaciones y haber estado siempre bajo la protección de su madre, Nina es incapaz de controlarse, de decidir por sí misma y de saber qué es lo mejor para ella.
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