Alimentación consciente o Comer con-conciencia

Cuando nos alimentamos tenemos una relación con la comida, esta sirve como función básica de nutrirnos pero también tiene una función emocional.

Nuestro día a día, es muy acelerado, con presión y excesos de responsabilidades, esto nos lleva a comer en horarios complejos para cumplir con todas estas responsabilidades. Comer en el trabajo, de forma rápida donde a veces solo engullimos la comida, sin prestar atención a si es suficiente o es demasiado, sin prestar atención a nuestro cuerpo. ¿Podría ser que comiéramos de forma desconectada? ¿Y sólo estando pendiente a cumplir expectativas laborales, de compromiso, etc…?

​La función emocional de la comida

Por otro lado, hemos comentado de la función emocional que tiene la comida, a veces se traduce en un hambre emocional cuando estamos satisfechos y hemos cumplido con la función básica de nutrición, pero…. Me apetece un dulce, o algo salado, es la búsqueda de placer o eliminar la insatisfacción.

La comida tapa o enmudece a las emociones, tapa emociones de vacío, de aburrimiento, de soledad, de enfado. Los alimentos son reconfortantes (sobre todo los dulces), ¿quién no recuerda esos caramelos o dulces que nos daban como recompensas de pequeños y nos hacían sentir tan bien? No puede ser que, a veces ,a través de ellos busquemos una regulación de nuestras emociones como la tristeza, el cansancio, o el enfado, o hasta cuando estamos frustrados.

Emociona y comida
Emoción y alimentación

Una forma de comenzar a tomar conciencia de estas emociones y aprender a darnos cuenta de cuál es nuestro tipo de hambre es: el Mindfullnes. Actualmente se escucha mucho esto de hacer las cosas con conciencia… en plan Mindfullnes. ¿Y qué es esto?

  • La capacidad de la mente para observar la experiencia
    Es aceptación y ecuanimidad
  • Observar sin juzgar, sin criticar y sin reaccionar, con apertura mental de principiante

¿Recuerdas cómo fue la primera vez que te mojaste con la lluvia, o la nieve? Pues es esa curiosidad, dejándote sentir.

Hambre físicaHambre emocional
Aparece poco a poco (Gradual)
Acepta diferentes comidas
No hay que satisfacerla de inmediato
Paras de comer cuando te sientes lleno
Te sientes bien después de comer
Se come con tranquilidad y despacio
Ocurre por necesidad fisiológica
Aparece de repente
Solo acepta comidas específicas. Es urgente.
Hay que satisfacerla ya
Sigues comiendo aunque estés lleno
Sientes culpa o vergüenza tras comer
Se come rápido y de manera automática
Ligada a alteraciones emocionales

Activa tus sentidos

Puedes ser que seas un poco “cocinillas” y estés atento a los alimentos como se cocinan, pero si eres «como yo que de cocina poco», puedes activar tus sentidos mediante la elección de los alimentos, de sus colores y olores antes del cocinado, y poner esmero en hacer el plato

La función emocional de la comida
Come de forma consciente

Escucha a tu cuerpo

Si pensamos en un limón, en su color y su acidez, probablemente notarás como la boca se llena de saliva y una sensación ácida recorre tu boca, pues así estás escuchando tu cuerpo, la cuestión es agudizar las sensaciones internas de hambre y de saciedad. Recréate en el deseo, en lo que se te antoja, donde lo sientes, no te juzgues, y date tiempo a que ese deseo desaparezca. Así nos estamos dando permiso a escuchar nuestras sensaciones y a nuestro cuerpo.

Come de forma consciente

Con nuestras prisas nuestros sentidos están algo anestesiados para poder aprovechar todo más rápido y no perder tiempo. La práctica consciente comienza por algo que siempre llevas contigo, tu respiración, así que respira conscientemente, huele lo que tienes en el plato, ten en cuenta la textura, la consistencia, la forma de lo que tienes en el plato, el sonido que hace al cortarlo o al comerlo, el grosor, recuerda… como si fuera la primera vez que masticas. Y así descubrir nuevas experiencias sin juzgarlas, aceptando como se producen.

Observa que es comer sin el piloto automático. De esta forma notarás saciedad y a estar presente en el aquí y ahora con tu alimentación.